|
La
elección de un buen colchón es una
decisión importante. No debe tomarse a la ligera. Debemos
tener en cuanta que pasamos un tercio de nuestra vida acostados en la
cama.
Además, el colchón debe ir acompañado
de un somier que se adapte bien a sus características y de
una almohada adecuada. Debe tomarse como un conjunto, en el que cada
una de las partes es importante para proporcionarnos el descanso
adecuado.
De nada sirve adquirir un colchón nuevo y colocarlo sobre un
somier viejo. Ésto puede anular las
características beneficiosas del nuevo colchón,
así como influir negativamente en su durabilidad.
Lo ideal es mantener el cuerpo en una posición natural,
cediendo más en las partes del cuerpo más
sobresalientes, como hombros y caderas, y manteniendo firme y apoyado
el resto del cuerpo.
La almohada es un elemento importante en la calidad del descanso. Debe
adaptarse ergonomicamente a nuestra configuración
física, sobre todo al tamaño de nuestra cabeza,
cuello y hombros.
La almohada debe elegirse en función de nuestra postura
favorita para dormir. La clave es que la cabeza repose en un
ángulo natural, sin forzar el cuello, así que
deberá tener mas altura y dureza si acostumbramos a dormir
de costado y deberá ser más baja y blanda si
nuestra costumbre es dormir boca arriba. De esta forma amaneceremos
relajados, satisfechos y sin incómodos dolores.
Un buen consejo para dormir en pareja : Cada uno con su almohada. La
duración del matrimonio se verá incrementada.
En cuanto al somier, debe permitir que el colchón se adapte
a nuestro cuerpo sin interferir. Si es demasiado duro, no
permitirá ceder al colchón y resultará
incómodo. Si es demasiado blando, cederá en
exceso y nos levantaremos doloridos. Existen en el mercado somieres con
regulación de dureza que podremos adaptar a nuestro gusto y
al colchón que hayamos elegido.
Algunos tipos de colchones son :
Colchones de
muelles :
Éste es
el colchón de toda la vida, aunque, como todo, ha
experimentado notables progresos e incorporado nuevas prestaciones.
Consiste en conseguir la firmeza y elasticidad necesarias mediante un
entramado de muelles circulares o cónicos.
Algunas de éstas nuevas características son:
- Mayor o menor densidad de muelles por zonas, para
mejorar la adaptabilidad al cuerpo.
- Sistemas de protección
higiénica para ácaros, bacterias y hongos.
- Termosensibilidad, para adaptarse a las distintas
temperaturas progresivamente.
- Válvulas de aireación, para
evitar que las costuras se vean forzadas.
- Elasticidad estudiada para moverse más
fácilmente sobre su superficie.
- Combinado con capa de látex : lo mejor de
los dos mundos.
Colchones de
látex :
Son colchones
fabricados a partir de la resina del árbol del caucho. Su
ventaja es la gran adaptabilididad a nuestro cuerpo. Eligiendo la
firmeza adecuada, nos parecerá que flotamos en el aire, sin
presiones que incomoden nuestro descanso. Normalmente, son los
más caros, aunque su duración tambien es mayor.
El porcentaje de látex puro oscila entre un 20% y un 90%,
siendo el resto espuma sintética. Al ser el látex
un producto natural, no conviene que este porcentaje sea muy grande, ya
que mermaría su durabilidad. Por otra parte, un
colchón con menos porcentaje de látex, resulta
algo más caluroso.
Colchones de
Espuma Visco-Elástica :
Éste
colchón es el de más reciente
aparición en el mercado. El material de que se compone fue
desarrollado inicialmente por la NASA para su uso por los astronautas.
Sus caraterísticas son similares a las de los colchones de
látex y suelen ir cubiertos con una capa de espuma de alta
densidad que le proporciona firmeza. Su precio también suele
ser elevado.
Otros tipos de
colchón :
Existen
también otros tipos de colchones de uso mucho más
minoritario como los futones, que son más parecidos a una
estera que a un colchón y son más usados en
Oriente. También son dignos de mención los
colchones de agua, muy usados en los moteles de las
películas americanas. O el colchón de la abuela,
relleno de lana y que podemos encontrar encajando perfectamente con el
ambiente de las casas rurales. Existen también los colchones
inflables, cuya principal ventaja es el poco espacio que ocupan una vez
desinflados, pero que no son aconsejables para un uso continuado.
|